El miedo como herramienta para dominar EEUU / 4 de 4
Una prima, quien vive en el estado de Florida, EEUU, envió este enlace http://www.huffingtonpost.com/entry/day-1-trumps-america_us_582497afe4b0cdd5e7e99e86 donde se citan ejemplos escandalosos de violencia en contra de las minorías. Estos ataques se relacionan directamente con el triunfo electoral de Trump.
Mi reflexión: Hace quince años, en el 9/11, vi como el mayor trauma sufrido por la población no fue causado por el atentado, sino por la cobertura mediática del mismo. El daño físico de 6,000 víctimas fue mucho menor al daño sicológico sufrido por más de 300 millones de habitantes de EEUU, quienes bajo el pánico más profundo sintieron cómo la "seguridad" de dicho país se hacía pedazos. El pánico al que me refiero fue causado en gran parte por el tono de la cobertura periodística del evento.
Hoy, los medios de EEUU están haciendo exactamente lo mismo: aprovecharse de una tragedia para ganar lectores y crecer en circulación. Lo más grave de todo esto, es que los periodistas de hoy crecieron con esa escuela (en el mismo país donde, paradójicamente, en los años setenta el periodismo sacó del poder al corrupto Nixon), donde el norte del periodismo es el escándalo y no el bienestar de la sociedad; y por tanto, posiblemente ni siquiera están conscientes del daño que están causando a su propia sociedad. Es un tema de formación, inculcado desde las aulas universitarias norteamericanas.
Vale notar que las ciencias sociales están muy venidas a menos en EEUU, pues lo importante hoy por hoy son los STEMs (Science, technology, engineering & math); y paradójicamente, las ciencias sociales son extremadamente necesarias en este momento para interpretar el estado de la sociedad que eligió un sujeto claramente violento, xenófobo, narcisista, racista y misógino.
También es importante recordar que durante la presidencia de Bush hijo, el pánico causado por la cobertura del atentado del 9/11 fue aprovechado vilmente por dicho gobierno, y especialmente por el vicepresidente Cheney (Haliburton) para inventar una historia de armas de destrucción masiva (WMD) en Irak, invadir dicho país e instalar los intereses corporativos de las petroleras transnacionales en un territorio que nada tuvo que ver con el atentado.
Mi reflexión: Hace quince años, en el 9/11, vi como el mayor trauma sufrido por la población no fue causado por el atentado, sino por la cobertura mediática del mismo. El daño físico de 6,000 víctimas fue mucho menor al daño sicológico sufrido por más de 300 millones de habitantes de EEUU, quienes bajo el pánico más profundo sintieron cómo la "seguridad" de dicho país se hacía pedazos. El pánico al que me refiero fue causado en gran parte por el tono de la cobertura periodística del evento.
Hoy, los medios de EEUU están haciendo exactamente lo mismo: aprovecharse de una tragedia para ganar lectores y crecer en circulación. Lo más grave de todo esto, es que los periodistas de hoy crecieron con esa escuela (en el mismo país donde, paradójicamente, en los años setenta el periodismo sacó del poder al corrupto Nixon), donde el norte del periodismo es el escándalo y no el bienestar de la sociedad; y por tanto, posiblemente ni siquiera están conscientes del daño que están causando a su propia sociedad. Es un tema de formación, inculcado desde las aulas universitarias norteamericanas.
Vale notar que las ciencias sociales están muy venidas a menos en EEUU, pues lo importante hoy por hoy son los STEMs (Science, technology, engineering & math); y paradójicamente, las ciencias sociales son extremadamente necesarias en este momento para interpretar el estado de la sociedad que eligió un sujeto claramente violento, xenófobo, narcisista, racista y misógino.
También es importante recordar que durante la presidencia de Bush hijo, el pánico causado por la cobertura del atentado del 9/11 fue aprovechado vilmente por dicho gobierno, y especialmente por el vicepresidente Cheney (Haliburton) para inventar una historia de armas de destrucción masiva (WMD) en Irak, invadir dicho país e instalar los intereses corporativos de las petroleras transnacionales en un territorio que nada tuvo que ver con el atentado.
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